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Enormes Nalgas Operadas de Kitty Caprice Follando

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Kitty era una mujer de 42 años, despampanante y sensual. Había pasado varias horas en el salón de belleza y ahora lucía una cabellera larga y rizada que le caía sobre los generosos pechos. Su rostro conservaba los atributos de su juventud e incluso parecía más terso y seductor.

Y sobre todo, Kitty exhibía un magnífico trasero – el resultado de múltiples sesiones de inyecciones y cirugía estética para incrementar su volumen y redondez. Sus nalgas eran gloriosamente anchas y prominentes, envidiables luciendo bragas ajustadas.

Kitty se sentía orgullosa de su apariencia y sabía el efecto que causaba en los hombres. Su esposo, por desgracia, ya no parecía apreciar tanto su atractivo. En el fondo, Kitty se sentía insatisfecha en su matrimonio y echaba de menos la pasión de antaño.

Un día, Kitty invitó a cenar a su esposo y a su mejor amigo, Mark. Mark era un apuesto y confidente de 30 años, cuya verdadera pasión era admirar grandes traseros. Desde el primer momento, Kitty sintió una fuerte conexión con él, notando la admiración en sus ojos al posarlos en su popós.

Encantada, pasó la velada coqueteando y provocándolo descaradamente, notando la tensión creciente entre sus piernas. Mark intentó disimular su excitación, pero los celos de su amigo eran palpables. Kitty se sentía feliz al sembrar la discordia y complacer el deseo de Mark.

Al final de la noche, fingió esperar a que su esposo la acompañara al dormitorio, pero en lugar de eso indicó a Mark que la siguiera.

Mark la contempló embobado. Kitty sonrió satisfecha e instó a Mark a desvestirse también. Sus cuerpos se entrelazaron en varias posiciones lujuriosas, consumiendo las fantasías que se habían ido desarrollando en silencio durante toda la velada y admirando el apetitoso trasero de Kitty.

Kitty alcanzó orgasmos intensos, saciando su hambre de placer tras años de monotonía. Mark la hizo sentir vigorosamente viva de nuevo, palpando y masajeando sus nalgas operadas. Aquella noche de pasión prohibida les había recordado a ambos las delicias del deseo sin trabas y el sabor del pecado. Su encuentro clandestino se convertiría en algo recurrente, una aventura extraordinariamente perturbadora que ninguno tenía intención de interrumpir.

Actriz: Kitty Caprice